Descripción
Seleccionar refrigerios y bebidas saludables para sus hijos puede ser un reto, ya que hay mucho de donde escoger.
Refrigerios
Las frutas y las verduras son buenas opciones de refrigerios saludables. Están llenas de vitaminas y son bajas en calorías y grasa. Algunas galletas y quesos también conforman buenos refrigerios.
Algunos ejemplos de refrigerios saludables son:
Manzanas (deshidratadas o cortadas en cuñas)
Bananos (plátanos)
Uvas pasas
Cáscara de fruta (puré de frutas secas)
Zanahorias (las zanahorias regulares cortadas en tiras para que sean fáciles de masticar o zanahorias pequeñas)
Arveja dulce (las vainas son comestibles)
Nueces (si su hijo no es alérgico)
Cereal seco (si el azúcar no encabeza la lista como uno de los primeros dos ingredientes)
Galletas de sal
Queso en tiras
Ponga los refrigerios en bolsas plásticas pequeñas para que sean fáciles de llevar en un bolsillo o morral. El hecho de poner los refrigerios en bolsas pequeñas también ayuda a darle a su hijo la porción del tamaño apropiado.
Evite los refrigerios de comida chatarra como papitas fritas, dulces, pastel, galletas y helado. La mejor manera de evitar que los niños consuman comida chatarra u otros refrigerios malsanos es no tener estos alimentos en su casa.
No es problema permitir que su hijo consuma un refrigerio malsano de vez en cuando. El hecho de no permitir nunca refrigerios o dulces malsanos puede provocar que su hijo prepare furtivamente estos alimentos. La clave es el equilibrio.
Otras sugerencias abarcan:
Reemplace su plato de dulces con un tazón de frutas.
Si usted tiene alimentos como galletas, papitas fritas o crema de helado en su casa, guárdelos donde sean difíciles de ver o alcanzar. Ponga la crema de helado en el fondo del congelador y las papitas fritas en un estante alto. Traslade los alimentos más saludables hacia el frente, a nivel del ojo.
Si su familia toma refrigerios mientras mira la televisión, ponga una porción del alimento en un tazón o en un plato para cada persona. Es fácil comer en exceso directamente del paquete.
Si no está seguro de si un refrigerio es saludable, lea la etiqueta de la información nutricional. Si las calorías de la grasa son más de la mitad de las calorías totales, el refrigerio no es una opción saludable. Preste mucha atención al tamaño de la porción que se da en la etiqueta. Es fácil comer más de esta cantidad. Finalmente, evite los refrigerios que tengan el azúcar encabezando la lista de ingredientes.
Bebidas
Estimule a sus hijos a beber mucha agua.
Evite las bebidas gaseosas, las bebidas para deportistas y las aguas saborizadas, sobre todo las preparadas con azúcar o jarabe de maíz. Estas bebidas están llenas de calorías y pueden llevar al aumento de peso, incluso en niños activos. De ser necesario, escoja bebidas con edulcorantes artificiales.
Los niños de 2 a 8 años de edad deben tomar aproximadamente 2 tazas de leche al día y los niños mayores de 8 años alrededor de 3 tazas por día. Puede ayudar el hecho de servir leche con las comidas y agua entre las comidas y con los refrigerios.
Incluso los jugos 100% fruta pueden agregar peso. Un niño que tome un jugo de naranja de 12 onzas todos los días puede aumentar hasta 15 libras por año, si ya está consumiendo suficientes calorías.
Si su hijo prefiere bebidas saborizadas o jugo en lugar del agua, trate de diluir estas bebidas con agua. Empiece agregando sólo un poco de agua y luego lentamente incremente la cantidad.
Los niños de 1 a 6 años de edad no deben tomar más de 4 a 6 onzas de jugo 100% fruta al día y los niños de 7 a 18 años no más de 8 a 12 onzas de jugo de fruta por día.
Actualizado: 7/1/2011
Neil K. Kaneshiro, MD, MHA, Clinical Assistant Professor of Pediatrics, University of Washington School of Medicine. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M. Health Solutions, Ebix, Inc.